MICHELE DOLCETTI

Nos conocimos el primer día de universidad y desde entonces no he podido volver a entender mi vida sin él. En el camino hasta esta entrevista, nos han separado océanos y hemos vivido en diferentes hemisferios, hemos aprendido a despedirnos, a estar lejos. Pero toda la distancia y el tiempo solo han conseguido reforzar que sentarnos a la misma mesa sea siempre un motivo de celebración.

Michele es mi primer invitado en “Around the table with” porque este proyecto empezó con él. Fue ante una copa de vino blanco y un plato de Cappellacci Ferraresi –pasta artesana rellena de calabaza, servida con salsa ragú o salvia y mantequilla, típica de la ciudad natal de mi entrevistado -, en una mesa de madera oscura con manteles de papel amarillo en el restaurante ‘Cusina e Butega’.

IMG_1548IMG_1547

Durante aquella comida de despedida en enero de 2015 en Ferrara surgió, de nuestro amor común por el placer de comer, que plantease la pregunta triple que hoy vertebra este proyecto: “Si fueras una comida, una bebida y un postre, ¿cuáles serías?”. Y él entendió perfectamente a qué me refería. Unos segundos más tarde estábamos escribiendo nuestras respuestas en una esquina del mantel que después recortaría para llevarme conmigo. Sin embargo, no recogí entonces la explicación de cada una de ellas – no podía imaginar que algún día las necesitaría como parte de un concepto mucho más desarrollado de lo que allí nació.

Hoy quedamos en skype, pues vuelven a separarnos varios cientos de kilómetros. Este encuentro virtual será una excepción a la norma en “Around the table with”, donde la única condición es una mesa – cada vez una diferente – entre cada entrevistado y yo. La mesa que vale con Michele es la que compartimos en «Le Petit Bistrot Internationaliste dans la Place», restaurante efímero que creó para mí una noche de la primavera de 2013.

IMG_8453

Ubicado literalmente sobre la plaza de Lavapiés, – barrio madrileño en el que vivíamos ambos – aquel diminuto balcón secreto fue, durante unas horas, la definición gráfica de la mítica insignia de la capital: «de Madrid al cielo». Recuerdo que la invitación – sí, hubo invitación formal – especificaba: «No hay etiqueta, pero se aconseja vestir elegante».

Aquella es, sin duda, la mesa que considero entre nosotros hoy cuando le llamo para pedirle una explicación de sus respuestas. Nos imagino de vuelta en aquella cena única e irrepetible, con cuyo menú intercalaré el contenido de esta entrevista. Éste fue diseñado para encajar con el título de «Internacionalistas» que compartimos y todos sus platos tienen una explicación en nuestra disciplina científica.

A modo de bienvenida, jugo de naranja recién exprimido viendo el atardecer. Como banda sonora el trino de un millar de golondrinas – ave característica de la primavera en esta ciudad – persiguiendo los últimos rayos de sol mientras surcan, en círculos, el cielo de Madrid.

IMG_8465

Para mi primera pregunta, «Tris de risotti internacionales». La carta sobre el mantel dice: «La tradición del arroz, base de la alimentación de muchas culturas en el mundo, unida a los sabores de las tradiciones de Ferrara: Risotto “formaggio e pere”, tradición de nuestras montañas; Risotto de patatas y jengibre, las raíces entre África y el Mediterráneo; Risotto cubano-ferrarese, a tu ritmo». Como en todos los comienzos prometedores,  acompaña un vino blanco – Verdejo Peñascal de 2012 – .

IMG_8481 (1)

  • Michele, sé que serías una tabla de quesos, verduras asadas y pan. Y recuerdo que entonces dijiste que también un cigarrillo – comienzo – pero hoy necesito saber el porqué.
  • El conjunto es fácil y para compartir,  es algo llevadero, algo que aprecian todos y que no es individual – hace una pausa- Estamos ante un plato que lleva tiempo. El cigarrillo es porque estamos largo rato comiendo.

El italiano que tengo ante mi es una de las personas más generosas que conozco. No hay límite para agasajar a su invitado cuando le toca ser anfitrión y la prueba gráfica es esta cena, que cocinó para mí después de que intentara llevarle – sin éxito, por falta de aforo –  a una degustación en la terraza secreta de una chef en Madrid.  Así que una tabla para compartir con calma es su definición perfecta, la de su rasgo más característico.

A continuación, abrimos un Enate tinto de 2009, en su variante Cabernet Sauvignon – Merlot . «Cosmopolita y fácil de beber», reza su presentación. Para nutrir la segunda pregunta de esta entrevista, llegan a la mesa un ratatouille trilateral Siciliano-Ferrarese-Colombiana, reinterpretación siciliana del conocido plato de la cocina francesa – , acompañado con una arepa gigante de queso gorgonzola.

A su alrededor, Contorno No-Alineado: ensalada de zanahorias, pasas, limón y naranja, de la tradición Vietnamita; Yuca rebozada y frita, representando a África; Arroz y comino con tomates cherry, desde la India;  Ensalada belga en salsa de camembert y gorgonzola como plato europeo y  tortillitas aztecas de espinacas y piñones desde América Central.

IMG_8497

  • Para beber, recuerdo que dijiste entonces “un tinto reserva, del sur de Italia , puede que un Montepulciano” – y antes de que pueda seguir con la pregunta, me confirma –
  • Sí, un vino del sur, un vino de esos bien maduros – no hay un ápice de duda en sus palabras – porque si bien el plato es para compartir, sencillo, llevadero, del que todo el mundo pica… el vino es para mí. Es mi parte individual dentro de la comida – y este matiz me recuerda la otra cara de su particular moneda, de sí mismo.
  • ¿Por qué ese vino y no otro? – no recuerdo si en Enero me dio está explicación.
  • Por su carácter – ¿Qué es también el tuyo? , le interrumpo – Sí. Este vino tiene un punto agrio pero “llena la boca”, baja bien, te hace sentir… – respira antes de finalizar –

Fresas con nata para terminar. También para conocer que Michele sería…

  • Sbrisolona de postre. Me gusta como opción porque es sencillo. No soy de postres elaborados y me gustaría algo más salado. La sbrisolona no es un postre para acabar una cena, es más para desayunar por la mañana. Es inadecuado, está fuera de lugar – y antes de cerrar su respuesta, añade – Eso me gusta.

Hizo un voluntariado en Sevilla antes de empezar la universidad y decidió quedarse a vivir en España para estudiar Relaciones Internacionales en Madrid. Pasó un semestre en Brasilia con una prestigiosa beca y acaba de regresar a Europa tras dos años de máster en Quito, con la vista puesta en nuevos proyectos, además de continuar escribiendo e investigando. Sin embargo, ha buscado un postre “fuera de lugar”. Quizás sea eso lo que más le defina de todo. Que pudiendo ser una copia más, un cliché de currículum brillante y carrera prometedora – un postre clásico al final de una cena copiosa – elije estar “fuera de lugar” – ser una sbrisolona para desayunar con café – apostar por lo sencillo, que es lo que tantos considerarían inadecuado con un perfil como el suyo.

image (66)

  • ¿Dónde estaríamos si esta mesa fuera otra distinta?
  • En el jardín o el patio de casa de uno de los dos. Es donde se come mejor.
  • ¿De qué no se debe hablar en la mesa?
  • No estoy de acuerdo con los que dicen que no se debe hablar de otras comidas en una mesa. Lo mejor mientras comes es hablar de comida. Estamos celebrando, quizás nada en particular, pero celebrando. Así que no me gusta cuando la conversación se lleva a la despedida. Tabú es hablar de la mañana siguiente, de que te tienes que ir. Dicho de otro modo, mientras se come, no vale pensar en  “pedir la cuenta”.
  • Si pudieras repetir una mesa y una compañía ¿cuáles serían? Y, ¿qué comisteis entonces?
  • Si pudiera repetir dos mesas, no serían mesas. Sería un café en la isla de Skye con mi hermano, en un bar perdido, observando el mar del norte, no hace mucho tiempo. También repetiría con mi madre, bien pequeño, un pescado frito que comimos sentados en unas piedras junto al puerto en Porto Recanati.

Ha vuelto a hacerlo, a mostrarme el mensaje que en ocasiones yo sola no puedo ver. Hoy, inaugurando con este primer capítulo de “Around the table with”, aprendo esta lección. Hay mesas – en la definición más física de la palabra – que no son mesas. Tiene razón Michele. Son, sencillamente –  ¿sencillamente? – las personas con quienes pausamos la existencia por un rato para convertir la necesidad fisiológica de comer y beber en un placer irrefutable.

respuestas def

————————————————————-

We met the very first day we went to university, and since then I have not been capable of understand my life without him. In my way to this interview, oceans have split us up. We have lived in different hemispheres, we have learnt about farewell, about being far from each other. However, all the distance and time have done nothing but strength the feeling of sitting around the same table as a reason to feast.

Michele is my first guest in “Around the table with” because this project started with him. It happened with a glass of white wine and a Cappellacci Ferraresi plate, an artisanal pasta stuffed with pumpkin, served with ragu  or salvia and butter sauce, typical from the homecity of my interviewee. Everything was displayed on a table made of dark wood and covered with yellow paper tablecloths.‘Cusina e Butega’ restaurant was the scene.

A farewell meal on last January brought up a triple question. It came to me in the light of our bonds to each other and food: “If you were a dish, a drink and a dessert, which ones would you be?” He needed no further explanations. Just a few seconds later we found ourselves writing our answers on the corner of the tablecloth that I would eventually cut so as to taking it with me. However, I didn’t take notes from the explanations he gave me – at that moment I couldn’t even figure out that I would need them as the first step of what was already born.

Today we arranged to meet through Skype because once again we are separated by hundreds of kilometers. This virtual meeting will make the exception to the rule in “Around the table with”: a table – a different one each time – between each interviewee and me. The table that works with Michele is the one that we shared at “Le Petit Bistrot Internationaliste dans la Place”, an ephemeral restaurant that he created for me one night of spring 2013.

On a tiny balcony,  literally located over Lavapies’ Square – the neighbourhood in Madrid where we used to live at that time -it became, for a few hours, the true definition of the spanish capital’s slogan: “from Madrid to the sky”. I remember that the invitation – yes, I received a proper one- specified: “There isn’t dress code but elegance is recommended”.

That is the one, without hesitating, the table that I’m remembering today between us while I am calling him for the explanations I did not get. I can see the two of us back on that unique and once-in-a-lifetime dinner. I will put the content of this interview in between its menu. This design was thought to fit with the “Internationalist” title that we share, and all the plates have reasoned explanations in our field.

As a way to welcome, fresh squeezed orange juice with the sunset at our sight. As soundtrack, the song of a thousand swallows –typical bird of every spring in the city- chasing in circles the last rays of light in Madrid’s sky.

For my first question, “Tris de risotti internacionales”. The menu on the tablecloth says “Rice traditions, which are on the base of many cultures around the world, with Ferrara traditional flavours’: Risotto “formaggio e pere”, tradition from our mountains; Potato and Ginger Risotto, the roots between Africa and the Mediterranean sea; Risotto Cubano-ferrarese, following your own beat. As a signal that this is a promising beginning, we start with a white wine – Verdejo Peñascal de 2012 – .

  • Michele, I know that you would be a board full of cheeses, roasted vegetables and bread. I remember that you said you would also be a cigarette – I start – but today I need to know why.
  • It is an easy set for sharing, not individual, easy-going and appreciated by everybody – he pauses for a second – We are in front of a dish that takes time. The cigarette is because we are eating for a long time.

The italian in front of me is one of the most generous people I’ve ever met. When he is the host there is no limit feasting his guest. The graphic definition of this fact is this dinner he cooked for me that arrived after my unsuccessful attempt trying to invite him to a tasting menu hosted by a chef in her private terrace in Madrid – the seating was full- . Thus, a board full of food ready to share is his perfect definition, the one that reflects his most distinctive feature.

Hereafter, we open a red Enate from 2009, Cabernet Sauvignon – Merlot variant. Its presentation says “Cosmopolitan and easy to drink”. New arrivals on the table to nourish the second round of this interview: Trilateral Sicilian–Ferrarese–Colombian ratatouille – a sicilian reinterpretation of the well-known French dish-, served with a huge gorgonzola cheese arepa.

Around them, Non-Aligned Contour: Carrot, raisins, lemon and orange salad, from the Vietnamese tradition; Battered and fried yucca, representing Africa; Rice with cherry tomatoes and cumin, from India; Belgian salad with camembert and gorgonzola sauce as the European dish and Aztec tortillas made with spinach and pine nuts, from Central America.

  • For the drink I remember you said “Tinto Reserva, from the south of Italy, maybe a Montepulciano” – and before I can keep on with the question, he confirms me-
  • Yes, a south Italian wine, one of those very mature wines – there is no doubt on his words – because if the dish is for sharing, simple and easy-going, the wine is for me. It is my individual part of the meal – and this shade remembers me the other side of his particular coin, of himself.
  • Why that wine and no other one? – I don’t remember if he gave me this explanation last January.
  • Because of its nature – that is also yours? , I interrupt him – Yes. This wine has got a sour tint, but it “fills your mouth” and makes you feel… – he breaths before finishing the sentence – full.

For ending, strawberries with cream. Also for knowing that Michele would be…

  • Sbrisolona as dessert. I like it as an option because is easy. I am not that much for elaborated desserts and I would prefer something salty. The sbrisolona fits better as part of the breakfast, in the morning. It is inappropriate, it is out of place – and before closing his answer, he adds – I like that.

He did volunteering in Sevilla before starting University and he decided to stay in Spain for studying International Relations in Madrid. He spent a semester in Brasilia with a prestigious scholarship and he is just back in Europe after a two-years-Master Degree in Quito. Still writing and researching, he already has got some new projects on the horizon. However, he has looked for an “out of place” dessert. Maybe this is what better defines him. While having the option to be a cliché, another copy of a brilliant curriculum and promising career – a classic dessert after a large meal – he chooses to stay “out of place” – to be a sbrisolona to have with coffe in the morning – to bet for what is easy, that is what many would consider inadequate for such a profile.

  • Where would we be if this table was a different one?
  • In the garden or the backyard of one of the two of us. There is where you eat better.
  • What we should not talk about while being in a table?
  • I do not agree with those who say that it is not polite to talk about other meals while being in a table. The best part of eating is to talk about food meanwhile. We are celebrating, maybe nothing in particular, but celebrating. So I don’t like to bring the conversation to the farewell. Taboo is to talk about the morning after about the fact that you have to leave. In other words, while eating it is not right to think about «asking for the bill”.
  • If you had the chance to repeat a table and a company for it, which ones would them be? And what you ate then?
  • If I had the chance to repeat two tables, they would not be tables. It would be a coffee that I had with my brother at Skye Island, in a lost bar, looking at the sea, not that long ago. I would also repeat a fried fish that I ate with my mother being a child. We had it seated down on the rocks close to the port in Porto Recanati.

He has done it again: to show me the message that sometimes I can’t see by myself. Today, opening with this first chapter of “Around the table with”, I learn this lesson. There are tables – in the most material definition of the word – that are not tables. Michele is right. They are simply – simply? – the people with whom we stop the existence for a while for turning the physiological need of eating into an irrefutable pleasure.

2 comentarios en “MICHELE DOLCETTI

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s